Miss Peppers puede que tenga cara de pocos amigos, pero tolera bastante bien al hijo.
Miss Peppers puede que tenga cara de pocos amigos, pero tolera bastante bien al hijo.

Ser padre es todo un viaje, uno empieza a planear como será la vida del bebé desde antes que nazca y es común hacer afirmaciones que empiezan con el “Yo nunca…“ y ahí está el primer error, al menos el mio; uno no sabe si al hijo le van a gustar las cosas que nosotros odiamos, por ejemplo, reirse cada vez que se tira un gas (y esto es real), es un niño y pues… disfruta tirarse ¿gases?. Si algo he aprendido en los últimos meses es que para todo hay teorias, estudios, opniones y hasta reglas de como educar a los hijos. Acepto haber leido de todo, tengo el defecto (o virtud) de estudiar todos los pros y contras de cualquier cosa que haga, es bueno, pero confieso que a veces consume demasiado tiempo.

A pesar de haber leido muchas cosas puedo estar segura que me falta mucho que aprender ¿será necesario tener 10 hijos hasta perfeccionar el arte de ser buenos padres?, espero que no. A pesar de sentir que empiezo cada día pisando en falso con Diego hemos sabido llevar las cosas aun con calma; es como el trabajo, hay días muy buenos hay otros en los que mejor quisiera quedarme en la cama fingiendo que es domingo, así es la vida, no veo la necesidad de hacerle creer a todo el mundo que mi vida es perfecta, porque no lo es.

Y bueno, llegó ese momento inevitable en el que el hijo quiere explorar por la casa como perro sabueso en busca de todavía no se qué, acto seguido empezaron a llegarme los correos de páginas de educación a las que estoy suscrita advirtiéndome sobre las recomendaciones a seguir para que el hijo no pierda un dedo en el contacto de energía, o peor aun, que no vuele por los aires intentando bajar las escaleras. Yo, como buena madre que quiero ser, empecé a planear las cosas que debíamos comprar y conocí todos esos artefactos de seguridad para que mi muñeco retozara libremente por la casa, hasta que empecé a pensar objetivamente y me cuestioné a cerca de estos productos, estoy segura que habrá quienes sientan más seguridad y tranquilidad conviertiendo su casa a prueba de niños, pero a mi me causa un poco de conflicto mental el pensar que un día Diego irá a la casa de mi mamá (o cualquier otra) y va a querer subir las escaleras, abrir cajones, meter sus dedos en los contactos eléctricos y muy probablemente yo no esté ahi para evitarlo o corregirlo.

Así que mi solución fue sencilla, preferí enseñarle sobre estos menesteres que le preocupan a la mamá. No descubrí el hilo negro de nada, pero me gustaría compartir mi experiencia si piensas como yo y que conozcas las soluciones que encontré y me han funcionado:

Problema: Escaleras

Solución: No compré puerta para las escaleras, obviamente en cuanto el hijo pudo acercarse gateando quería subir, así que lo dejé, obviamente con mi supervición, empezó subiendo un par de escalones hasta que a los días pudo completar la escalera completa, la subió un par de veces con mucho cuidado y sin accidentes, ahora que la puede subir desapareció su necedad de acercarse, ni siquiera hace el intento, un pequeño triunfo para la mamá.

Problema: Cajones de la cocina

Solución: Mi cocina tiene muchos cajones y puertas que el hijo puede alcanzar, así que era como una juguetería disponible para la diversión, decidí preparar unos cajones con cosas para jugar como cucharas de madera, recipientes y vasos de plástico, cada vez que quería jugar en los cajones prohibidos lo regresaba a los suyos.

Problema: Contactos eléctricos

Solución: Está es de las difíciles, empezamos diciendo ¡NO! hasta que nos dimos cuenta que el “no“ es un imán que se convierte en “si“, en vez de decir algo empecé a entretener al hijo con otra cosa: un juguete, música, lo que sea, aquí nos tardamos un poco pero ya superamos esta etapa, de todas formas pusimos tapones por donde puede meterse en problemas en caso que el método falle (hay que prevenir).

Problema: Convivir con las mascotas

Solución: Mis mascotas están viejas, no quieren convivir con un niño que les jale las orejas o el pelo, yo tampoco quiero que les hagan daño (sin querer) y que al final haya llantos y heridos. En lugar de animar al hijo a que se acerque y las acaricie prefiero no acercarlo a ellas y dejar que solo conviva con las que yo se que son más amigables, por lo pronto las separamos de lugar, si el hijo juega en el patio, solo salen las que sean amigas y las poco amigables se quedan dentro. Diego todavía es muy pequeño y hasta que entienda a cerca de respetar a sus hermanas felinas seguiremos con esta solución. No todos los animales son para tocar.

Ser mamá es mucho trabajo, a veces todo parece tranquilo y aparece esta escena.
Ser mamá es mucho trabajo, aun poniendo todo mi esfuerzo a veces todo parece tranquilo y aparece esta escena.

Así es como hemos fucionado, puede que mis soluciones no sean maravillosas ni espectaculares pero vale la pena (creo) intentarlas. 🙂

1 Comment on Casa a prueba de niños o niños a prueba de casa

  1. Teresita
    16 febrero, 2015 at 20:15 (3 años ago)

    Pues Diego es un nino hermoso, algo estas haciendo bien! relajate y disfruta el viaje, con el tiempo aprenden a tratar a las mascotas como se debe, o al menos se alejan mutuamente. Y lo de los gases sigo sin entenderlo, quizas tendriamos que ser hombres 🙂

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